51 es un gesto que marca la continuidad de una memoria que se resiste a convertirse en efeméride. 51 habla del presente de una memoria, el presente de una violencia que retorna en forma de discursos que relativizan los hechos o en la forma de expresiones de odio que se difunden públicamente y que dan que pensar que la barbarie podría volver en forma de populismo. La memoria de la violencia no es algo que ya ocurrió es una latencia que insiste sintomáticamente de muchas formas.
El proyecto 51 busca activar una memoria sensorial afectiva sobre esta violencia. Desde una perspectiva no reproductiva ni del dolor ni de lo traumático. En las piezas sonoras se entrelaza un plano dramatúrgico ficcional con sonoridades musicales y experimentales con el fin de activar la materialidad de los sitios intentando rastrear lo irrepresentable o insoportable que cargan.
Casa Memoria José Domingo Cañas
Sitio de memoria Ex Clínica Santa Lucía